CRÓNICA I España somete a Israel

Por Irene García (@IreneGarciaRM)

España empieza con el pie derecho la fase de clasificación para el Mundial de Francia de 2019 goleando a Israel por 0-6.

La Selección Española sumó sus primeros tres puntos de cara a la clasificación para el Mundial de Francia 2019. El equipo que dirige Jorge Vilda aplicó un contundente correctivo a Israel en Tel Aviv con un 0-6 incontestable. España dominó el juego como de costumbre, y controló el balón como casi siempre. Eso sí, esta vez, además, la puntería no falló.

Bajo la batuta de Irene Paredes en la defensa y de Virginia Torrecilla en el medio, España se encontró con su mejor versión. La vocación de este equipo por construir su fútbol y su filosofía parece algo intocable de cara al futuro más próximo. Y de momento, la fase de clasificación ha arrancado de manera excepcional. Cierto es que Israel no puede servir para medir las posibilidades de España para dominar el grupo, pero sí para renovar ilusiones y afianzar ideas.

Un doblete y una clase magistral de Irene Paredes, fue lo más destacado del choque. Jenni Hermoso, con otro doblete, Bárbara Latorre y Amanda Sampedro, con un verdadero golazo desde fuera del área, completaron una tarde del todo placentera. La próxima cita será en Belgrado, frente a Serbia el día 24 de noviembre. Hasta entonces, disfrutemos del primer paso hacia la que sería la cuarta cita internacional consecutiva en la que participaría la Selección.

Foto cabecera © Copyright RFEF

CRÓNICA I España mantiene el tipo ante Francia

Por Irene García (@IreneGarciaRM)

A pesar de la derrota (1-3) La Roja tuvo buenos momentos de juego y plantó cara a la cuarta del mundo.

Francia salió con velocidad. España apostaba por mantener el balón. Ambos equipos continuaron con el guión que dejaron a la vista el pasado verano en la Eurocopa y las de Vilda no se achicaron ante las cuartas del mundo. La Roja quiso el control, mientras las francesas apostaban por la sorpresa y la superioridad física que aún es algo visible. Las bleus tras una contra, forzaron un saque de esquina que, tras un balón largo, terminó remantando a gol Laura Georges para convertir el primer tanto del partido. Si España ha demostrado algo estos últimos años, es un coraje intocable. En esas andaba la Selección, cuando una nueva contra por la izquierda lo remató Le Sommer de manera inapelable para hacer el segundo de Francia. Un golpe en la moral y en las buenas intenciones de las nuestras.

Tras el descanso, Vilda dio entrada a Leila Ouahabi y Vicky Losada, que firmaba así su internacionalidad número 50. España no renunció a sus principios y Mariona Caldentey, tras una buena jugada colectiva en ataque encontró premio y recortó distancias. En los minutos finales, el rumbo de todo el encuentro se mantuvo. La falta de acierto español y los contraataques fulgurantes de Francia llevaron al tercero de las galas. Fue el momento en el que Jorge movió el banquillo para dar minutos a Amanda Sampedro, Bárbara Latorre y Paula Nicart. Buenas sensaciones a pesar de la derrota en Calais y una vuelta a casa marcada ya por lo que será el inicio de la Fase de Clasificación de la Copa Mundial con el partido que llevará a las de Vilda hasta Israel en octubre.

Foto cabecera: FFF

La Sub 19, campeona de Europa por segunda vez

Por Irene García (@IreneGarciaRM)

Tras una remontada memorable ante Francia (3-2), una generación de oro se proclama campeona de Europa en Irlanda del Norte.

El balón parado fue el culpable de la gesta. La estrategia, y un grupo de jugadoras que está llamado a llevar las riendas del fútbol femenino nacional de aquí a unos años. Con Patri Guijarro a la cabeza, quien ha pasado de promesa a contundente realidad en poco tiempo, la Sub19 se repuso a un gol tempranero de Francia, un jarro de agua fría cuando apenas empezaba a rodar el balón.

La sombra de esos seis años de finales perdidas en este mismo torneo se posaba caprichosa sobre Windsor Park. Sin embargo, el hambre y el buen hacer de España ante el golpe en la mandíbula la mantuvo ambiciosa, constante, bajo la batuta de Aitana Bonmatí y las embestidas de Patri Guijarro. Damaris y la mallorquina se pusieron el disfraz de superheroínas y en cinco minutos finales de gloria bendita, cabecearon sendas faltas laterales puestas en juego con el guante de Carmen Menayo para burlar al destino y gritar que esta vez sí, somos campeonas de Europa.

#LaDiferenciaPelayo: La cicatriz es bella

Por Juanma Trueba (@juanmatrueba)

Caer eliminado en los penaltis es un tipo de muerte gloriosa, especialmente cuando no hay nada que reprocharse. Perdimos como pudimos haber ganado. Prosigue el aprendizaje y la cicatriz servirá en otro momento como señal indicadora. Los colmillos se tuercen así y si algo necesitamos son ojos inyectados en sangre, afrentas que vengar. Tenemos un grupo de buenas futbolistas que ahora deben aprender a ser malvadas.

El asunto se volvió sospechoso cuando las austriacas entretuvieron el tiempo que va del final de la prórroga a los lanzamientos con bromas y risas. Sabían algo que nosotros desconocíamos. Tal vez su portera venía de detener quince penaltis seguidos en los entrenamientos, o quizá se conformaran con lo conseguido, al fin y al cabo debutaban en el torneo. La psique austriaca está muy alejada de la española. En nuestra genética está el miedo a la responsabilidad, la pesadumbre por haber dejado al azar lo que debía haber resuelto el talento. La seriedad, la presión, el qué dirán. Importa poco quien falló porque chutamos todos con esa bota. El caso es que Zinsberger, de nombre Manuela, cumplió con su misión como austriaca y como futbolista del Bayern Múnich y nos dejó en el arcén contando amapolas. Volveremos. Odiar también sirve para definir los abdominales.

Como siempre en estos casos, lo ocurrido durante el partido pertenece a un mundo paralelo que se autodestruirá en pocas horas. Diremos, para consolarnos, que España salió bien, tomó el mando y sorprendió a Austria, un equipo de mucho músculo que pretendía ahogarnos con la presión alta, como si aquello fuera a asustarnos. El comienzo fue prometedor hasta que recordamos el problema. Nos falta un pase, probablemente dos. El último o el penúltimo, según. La Selección puede ser brillante en la circulación y en la aproximación al área, pero la portería siempre nos queda demasiado lejos.

Jorge Vilda intentó solventarlo con la titularidad de Mari Paz y un reajuste en la alineación que tuvo como víctima más ilustre a Jenni Hermoso. Ganamos solidez a cambio de imaginación. Mapi León reforzó la defensa y el resultado es que nos llegaron poco, respetamos el dibujo y probamos a chutar desde fuera del área, ejercicio muy saludable. Recitamos de memoria el manual. Sin embargo, no rebajamos un centímetro la altura del muro.

La impaciencia nos llevó a colgar balones y sólo logramos entrenar a las centrales austriacas. La ansiedad nos dejó sin aire y el rival aprovechó para lucir pulmones. Volvimos a mandar y a falta de quince minutos entró al campo Jenni Hermoso. Comprendo al seleccionador español. Hay que agitar la lámpara para que el genio salga propulsado. Entiendo peor al colega austriaco. Nadine Prohaska debe ser titular siempre, por calidad, elegancia y apellido.

La prórroga no pareció mal negocio con Jenni Hermoso sobre el campo, sin apenas desgaste y con cosas que demostrar. Dependíamos de una de sus ocurrencias, sola en colaboración con Amanda. No llegó. Nos entregamos entonces Mapi León, fabulosa en el esfuerzo y reconvertida en delantera. Pero tampoco hubo suerte. Terminó el partido, finalizó la prórroga y ellas comenzaron a reír, como si esta novela se hubiera publicado antes en Austria. Volveremos, no se inquieten. Y para entonces, en lugar de la hora, miraremos la cicatriz.

Foto © Copyright RFEF

#LaDiferenciaPelayo: La Selección pierde, pero gana

Por Juanma Trueba (@juanmatrueba)

Hay dos maneras de clasificarse para unos cuartos de final: con solvencia y con angustia. Ninguna asegura el pase a semifinales y esa es la buena noticia. España perdió contra Escocia, pero cumple con el objetivo primordial: estará en los cruces. Además, y como el fútbol es retorcido tirando a sádico, se enfrentará al mejor adversario posible, Austria. Será Inglaterra quien se mida a Francia. El domingo nadie recordará cómo llegamos hasta aquí. Lo que sigue es por si alguien quiere hacer memoria.

Arrancó el partido con la emoción por las nubes y el único descubrimiento, según transcurrían los primeros minutos, era que no sucedía absolutamente nada. España movía el balón como quien pasea al perro y las escocesas corrían de un lado a otro como si las paseadas fueran ellas. Lo único relevante es lo que ocurría en Inglaterra-Portugal. El gol de las inglesas a los seis minutos nos daba aire extra: podría valer la derrota. El empate en el 18 nos lo quitaba: podría no servir el empate. Debió ser la hipoxia lo que nos hizo reaccionar.

Después de media hora de tanteo, la Selección puso cerco a la portería rival. Irene Paredes, uno de los mejores centrales del mundo (incluyo a los masculinos), cabeceó un córner y la portera escocesa sacó el balón casi en la cepa del poste. Es muy posible que Gemma Fay nos leyera el pensamiento y decidiera argumentar en contra. La portería es el único puesto por evolucionar en el fútbol femenino. Hasta entonces y desde entonces, Miss Fay alternó errores gruesos con intervenciones divinas.

Cuando más cerca parecía el gol español, marcó Escocia. Resultaría paradójico si no fuera costumbre en el fútbol: quien salva la vida lo celebra en la cocina del verdugo. Sandra Paños falló en el despeje y la pelota cayó a los pies de Caroline Weir, la mejor de las highlanders. No sé cuánto nos duró el aturdimiento porque estaba demasiado aturdido para calcularlo.

En la segunda mitad abrimos el candado de la Santa Bárbara y recurrimos a Mari Paz para que jugara en la posición de mecha, dinamita y detonador. Apretamos, dimos un paso adelante y demostramos la distancia que hay entre ambos equipos, considerable. Llegamos al punto en que el rival no era Escocia, sino los caprichos del fútbol, su enfermiza obsesión por llevar la contraria. Tampoco ayudó dudar de Fay. Cuando no eran sus guantes los que nos detenían, era una compañera o el fantasma de William Wallace.

Perdimos, pero ganamos. Nos venció el fútbol y no conviene afearle la conducta porque tal vez pueda rescatarnos cuando de verdad importa. Jugamos bien, aunque luchamos con cuchillos de postre. Nos falta una sacudida y la tierra se movió contra Escocia. Quién sabe, quizá haya salido todo bien.

Foto EFE/Viincent Jannink

#LaDiferenciaPelayo: España cede ante Inglaterra y la imaginación del árbitro

Por Juanma Trueba (@juanmatrueba)

Inglaterra tuvo una presentación imponente: gol al minuto y otro más anulado (injustamente) a los cinco. Sus jugadoras habían saltado al campo con capa y botas altas. Su presión nos ahogaba y su defensa daba la impresión de estar alicatada hasta el techo. En esas condiciones, sólo quedaba tocar madera y firmar el empate. Por fortuna, exploramos otra vía: mover el balón. Inglaterra no resultaba tan peligrosa cuando corría detrás de la pelota. Fue Luis Aragonés quien dijo que la Selección debía decidir si quería ser toro o torero, y el equipo femenino también lo tiene claro. Su éxito pasa por el capote, por burlar la fortaleza física de sus rivales.

El problema es que las inglesas, en cada línea, parecían unidas por la barra de un futbolín. Apenas dejaban resquicios. Por si las dificultades fueran pocas, comenzó a diluviar en Breda. Había que inventar algo. Corredera probó a desbordar por banda y hubiera sido una buena idea de no emparejarse con Stokes, una centella. Irene Paredes, sobrina-nieta de Beckenbauer, quiso lanzarnos en largo, pero tampoco funcionó. Lo siguiente fue recurrir a Jenni Hermoso y Amanda Sampedro. Un regate, un caño, un truco. Necesitábamos algo que desordenara los apuntes de las inglesas.

La árbitra italiana Carina Vitulano nos sirvió una esperanza, aunque la retiró al minuto. Después de señalar penalti por mano (casi palmeo), rectificó con la excusa de que el balón había golpeado antes en la pierna de la defensora inglesa. Se trata de una interesante enmienda al reglamento (culpable o manazas) que debería ser aprobada por la FIFA antes de aplicarla por iniciativa propia en un campeonato de Europa.

Nos quedamos de piedra y nos remataron al rato. Nos mediremos contra Escocia con tres puntos, la clasificación en el aire y una lección aprendida: no podemos permitirnos ni un despiste ni una árbitro innovadora.

Foto @UEFAcom_es

#LaDiferenciaPelayo: España debuta sin despeinarse

Por Juanma Trueba (@juanmatrueba)

Hay algo que trasciende al juego e incluso a los resultados de un equipo de fútbol. Es el aspecto. Las sensaciones que transmite. La seguridad. Y también, por qué no decirlo, la elegancia. Cómo te cae el uniforme puede ser un indicativo de cómo te sienta el torneo, de si se ajusta a tu talla.

Lo obvio es señalar que la selección española de fútbol ganó a Portugal sin el menor sobresalto y no se puede pedir más para el partido inaugural de un gran campeonato. Sin embargo, lo que más llama la atención del equipo es el modo de manejarse, la facilidad para encontrar soluciones, la ausencia de crispación. El estilo de la Selección no es sólo futbolístico, ni siquiera filosófico. Es físico. Alexia, Losada o Hermoso, por no citar la alineación entera, comparten unas características (presencia, agilidad, clase) que nos convierten en un grupo homogéneo, enriquecido con la explosividad y el nervio de Amanda Sampedro. El campeonato nos colocará donde corresponda, pero España se mueve con aire de candidata y la cuestión es de máxima relevancia, pues en todo romance debemos empezar por enamorar al espejo.

No me entretendré demasiado en los reproches que se sirven para este tipo de ocasiones. Es verdad que hubo momentos en que perdimos el hilo y también es cierto que, de haber pisado el acelerador, hubiéramos conseguido una goleada de utilidad para deshacer posibles empates. No importa, créanme. Aunque está en nuestra genética el lamento permanente, el primer objetivo de todo debut debe ser no resbalar en los escalones de acceso al campo. El resto es casi irrelevante.

Lo mejor es quedarse con la capacidad de ejecución. Al cuarto de hora, Vicky Losada aprovechó un pase de Pereira (Andrea, no Luiz) para adelantar a España en el marcador. Así se explica fácil, pero el envío de la central del Atlético fue de una precisión infinitesimal y el control de la delantera del Barça de una dulzura maternal. El golpeo final lo hubiera firmado León El Profesional.

La intriga, si es que la hubo, terminó cuando Amanda Sampedro cabeceó con toda la intención un balón a la olla. Según la pelota volaba hacia la red nos dio tiempo a pensar que el fútbol no es un asunto de fuerza, sino de destreza. Y juraría que tenemos de todo. El estilo, la confianza, la determinación y, desde hoy, la primera victoria.

Foto EFE/VINCENT JANNINK

#LaDiferenciaPelayo I Séptimo de caballería

Por Irene Garcia (@IreneGarciaRM)

Antes de volar hacia Holanda y presentar las armas vestidas con piel de cordero, sabiendo mejor que nadie que no deberían fiarse de nosotras, España solventó el último amistoso haciéndole un siete a Bélgica. Pudo haber más, e incluso mejor, pero quiero ser prudente y no darle pistas a los rivales sobre lo lejos que le queda el techo a este equipo en este instante. Iremos a Holanda sin nada que perder. Qué placer.

Parece que a Bélgica apenas le quedará el consuelo de su gente al ser un país colindante, porque La Roja la dejó malherida tras un vendaval de pegada que desata la algarabía del quizás y del se puede. Querer se quiere, y a los cuatro minutos, la mejor versión de Alexia Putellas inauguró el marcador y le dio tiempo a firmar un doblete antes del descanso. Previamente, la Selección tejió una jugada que nos recordó a cualquier tiempo pasado y mejor. Un, dos, tres toques, centro, y Vicky Losada para rubricar un cuadro que hubiese firmado el mismísimo Van Gogh. El fútbol pinta mejor cuando es de los artistas, y España lo sabe.

Tras el descanso, el equipo que dirige Jorge Vilda no quiso ser grosero con el espectáculo y mantuvo el listón. Llegó Mariona Caldentey, omnipresente durante los minutos que duró en el terreno de juego, para, con su pierna mala, marcar un golazo desde fuera del área que saludó a la escuadra con cariño. Cómo debe ser la pierna buena, se preguntan los más incrédulos. En España abundan los argumentos con nombre y apellido, y Amanda Sampedro es uno de ellos. Volvió a moverse con soltura por donde le dejaron, que fue casi lo mismo que moverse prácticamente por donde quiso, y junto a Vicky y Silvia Meseguer llevó las riendas del equipo en tres cuartos.

A Jorge Vilda le sobran soluciones porque lo que metió desde el banquillo apuntaló el marcador y se apuntó al dolor de cabeza que supone elegir entre tantas y tan buenas, como es el caso de Olga García y Mari Paz Vilas. Si vamos a vivir del pasado, estamos bien. Si le hacemos caso al presente, podemos cerrar los ojos y empezar a soñar, España está más que despierta.

Foto cabecera © Todofutboleras.com by Pelayo